Solidaridad

INTRODUCCIÓN

La solidaridad nos obliga a ir más allá de nosotros mismos, de nuestros intereses personales o necesidades particulares. Este valor nos invita a preocuparnos por otras personas. Somos solidarios cuando nos damos cuenta de que existen individuos o grupos a los que podemos ayudar: gente que sufre hambre o pobreza extrema, que es discriminada, que vive las consecuencias de un desastre natural, que padece alguna enfermedad, etcétera. Pero esto no basta. Para que la solidaridad esté completa no es suficiente darse cuenta de que podemos brindar apoyo, sino hacerlo.

Es decir, se trata de reconocer las necesidades de los demás y actuar. Existen muchas formas en las que puedes poner en práctica la solidaridad. En el cuento que acabas de leer, los vecinos de Martín aportaron cada uno un poco de dinero para que él pudiera ir al campeonato de ajedrez. Pero también se puede ser solidario contribuyendo con nuestro trabajo, nuestro tiempo o dando ánimos a quienes lo necesitan. Y cuando varias personas colaboran para alcanzar un bien común, la solidaridad permite lograr cosas que los individuos por sí solos nunca podrían conseguir. México ha sido siempre un pueblo generoso. Así, cada vez que en nuestro país o en el extranjero ocurre alguna catástrofe de grandes proporciones (terremotos, inundaciones, epidemias, hambrunas) la mayoría colaboramos sin dudarlo. También lo hacemos cuando se requiere recaudar fondos o prestar servicio en favor de los más necesitados.

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INTRODUCCIÓN

 

AGRUPACIÓN  MARISTA  ECUATORIANA

CÓDIGO DE ÉTICA

 

1.- INTRODUCCIÓN.

 

La Provincia Norandina fue creada en el año 2003 y está conformada por las instituciones maristas de Colombia, Ecuador y Venezuela.

La Agrupación Marista Ecuatoriana fue reconocida oficialmente por el Gobierno Ecuatoriano el 16 de enero de 1959, R.O. 717. Desarrolla procesos de educación y evangelización por medio de obras educativas particulares, fisco-misionales y de servicio social.

El presente CÓDIGO DE ÉTICA se constituye en un documento “marco” de referencia en el comportamiento y los debidos procesos en las relaciones de cuantos están vinculados a las instituciones maristas en el Ecuador, tanto Hermanos como docentes, administrativos, de apoyo, colaboradores o voluntarios; por lo tanto, todos los que hacemos parte de esta familia tenemos la obligación de conocer y cumplir este Código.

 

2.- AL ESTILO MARISTA.

 

Los Maristas de Champagnat, tanto hermanos como laicos, estamos comprometidos con el mismo carisma, la espiritualidad, la vida y la misión en la tarea educativa de formar “buenos cristiano y excelentes ciudadanos”.

2.1.- ESPÍRITU DE FAMILIA.

 

Por ser el Espíritu de familia una de las características maristas, herencia de San Marcelino Champagnat, todos los que se relacionen con las instituciones y actividades de la Agrupación, se comprometen a:

  1. Construir comunidades educativas donde prevalezca un espíritu de acogida, aceptación y pertenencia.
  2. Generar ambientes de participación, cuidado mutuo, corresponsabilidad y crecimiento personal.
  3. Compartir anhelos, ilusiones y capacidades que permitan un ambiente de armonía institucional.
  4. Reconocer la dignidad de cada persona, respetando su integridad física y moral que nos compromete a evitar riesgos y promover prácticas de vida saludable.
  5. Recurrir al diálogo garantizando transparencia y desterrando la violencia como mecanismo en la solución de conflictos.
  6. Respetar la propiedad intelectual, evitar el fraude y la utilización de información privilegiada en beneficio personal o de terceros.
  7. Evitar la difamación, las ofensas, las agresiones o cualquier otro tipo de acciones que atenten contra la dignidad de las personas.
  8. Reconocer las capacidades diferentes, contextos culturales diversos de las personas y dar el debido tratamiento.
  9. Educar en la responsabilidad, conociendo los derechos y deberes de cada uno de los estamentos de la institución.
  10. Incorporar en las tareas educativas a los alumnos y padres de familia del aula y de la organización institucional.
  11. Participar activamente en las actividades de integración organizadas por las autoridades o por las diferentes comisiones.

2.2.- SENCILLEZ DE VIDA.

Nuestra sencillez se manifiesta en el trato con los jóvenes, a través de una relación auténtica y directa, sin pretensión ni doblez. Esa sencillez es el fruto de la unidad entre pensamiento y corazón, carácter y acción.  (Cfr. MEM nº 103-104).

Para un marista de Champagnat, ser sencillo implica, entre otras cosas:

  1. Ser auténticos y sin pretensiones de figuración, que nos permite acoger las sugerencias y aportes de los que nos rodean.
  2. Desterrar los fraudes, manejos ocultos, tráfico de influencias y otros comportamientos negativos que debilitan la confianza mutua.
  3. Acoger con sencillez y calidez a cuantos se nos acercan y escuchar respetuosamente sus criterios u observaciones.
  4. Evitar el autoritarismo, especialmente frente a los alumnos.
  5. Atender, más allá de lo estipulado por la legislación vigente, a los estudiantes con necesidades educativas especiales y los más necesitados.
  6. Ser cercanos y brindar una estructura institucional de puertas abiertas.
  7. No alardear de títulos, ni tomar represalias u ofenderse cuando se crea que no son suficientemente reconocidos.
  8. Saber perdonar y pedir perdón frente a las diversas actitudes que implican las relaciones humanas en una institución.

2.3.- AMOR AL TRABAJO.

En una sociedad en la que predomina el consumismo y el exceso, elegimos enseñar a la juventud a descubrir la dignidad del trabajo. Mediante nuestro ejemplo, los jóvenes aprenden que el trabajo es un poderoso medio de realización personal que da significado a la vida y que contribuye al bienestar económico, social y cultural de nuestra sociedad. (Cfr. MEM nº 114).

El amor al trabajo como valor marista, nos compromete a:

  1. Responder con generosidad a nuestros compromisos profesionales y deberes adquiridos, evitando el mínimo esfuerzo.
  2. Asumir, como valor, que el trabajo dignifica a la persona y da la oportunidad de conseguir una vida digna.
  3. Ser responsable con los compromisos estipulados en el manual de funciones, el contrato de trabajo o los acuerdos de voluntariado.
  4. Utilizar adecuadamente los tiempos y recursos para realizar nuestra misión eficientemente, evitando que se acumulen las tareas o tener que realizarlas fuera de horario.
  5. Garantizar las condiciones laborales de legalidad y justicia.
  6. Crear ambientes adecuados, respetuosos y dignos.
  7. Evitar el acoso laboral, en todas sus dimensiones, y las posibles represalias ante cualquier denuncia fundamentada.
  8. Evitar participar en acoso, intimidación, chismes, exhibición de material ofensivo, agresión física o psicológica… etc.
  9. Garantizar el debido respeto y la valoración del trabajo por todos, especialmente por las autoridades.
  10. Asumir actitudes que reflejen los valores maristas por quienes ejercen funciones directivas, para la toma de decisiones compartidas en un ámbito democrático.
  11. Utilizar con responsabilidad la tecnología educativa disponible, para el mejoramiento del trabajo profesional.
  12. Mantener al día la documentación que garantice y evidencie el trabajo profesional que se realiza.
  13. Trabajar en equipo y compartir responsabilidades en la vida institucional.

2.4.- AL ESTILO DE MARÍA.

Como Maristas de Champagnat consideramos a María como el “recurso ordinario” y “primera superiora”, un modelo de mujer, de madre y de educadora en relación a la persona de Jesús, ello supone asumir un itinerario de conversión tanto personal como institucional. (¿Cita?)

Nos comprometemos, al estilo de María, a:

  1. Ser ejemplo de comprensión, escucha, paciencia y tolerancia en nuestra misión de educar a los niños, niñas y jóvenes.
  2. Formar en los valores que implica la aceptación y el respeto a todas las personas, así como el rechazar todo tipo de discriminación.
  3. Desterrar los abusos, las ofensas, los castigos corporales y las sanciones humillantes o excesivas, en el ejercicio de la autoridad y la aplicación de los reglamentos.
  4. Abstenerse de chismes, manteniendo un diálogo abierto con autoridades y compañeros.
  5. Educar con sencillez, trato cálido y apreciar a todos por igual.
  6. Acoger a los más “débiles” y a los que más problemas generan en la tarea educativa o a la institución.
  7. Garantizar derechos y defender la justicia en toda circunstancia.

 

2.5.- SENTIDO DE LA PRESENCIA

Educamos haciéndonos presentes a los jóvenes, demostrando que nos preocupamos por ellos. Les brindamos nuestro tiempo más allá de nuestra dedicación profesional. Establecemos con ellos una relación basada en el afecto, que propicia un clima favorable al aprendizaje, a la educación en valores y a la maduración personal. (Cfr. MEM nº 99).

El acompañar la vida de los niños y jóvenes, como educadores maristas, nos compromete a:

 

  1. Hacer viva una pedagogía que eduque y evangelice desde la presencia.
  2. Manejar la afectividad y las relaciones humanas con madurez; por ello, las manifestaciones de afecto deben darse en el marco del respeto hacia los niños y jóvenes.
  3. Cuidar las relaciones con los menores y tomar todas las precauciones necesarias, en especial, con todo lo que tenga connotación sexual.
  4. Evitar tener en la institución pornografía infantil, y menos, en las computadoras institucionales.
  5. Evitar conversaciones de connotación sexual con menores, a menos que hagan parte de los procesos formativos.
  6. Desterrar contacto con menores de edad, que pueda encerrar connotación sexual: insinuaciones, caricias, masajes, besos… En este sentido “TOLERANCIA CERO”.
  7. Evitar consumir cigarrillos, alcohol o sustancias psicoactivas en presencia de menores o estar bajo sus efectos en el desarrollo de su trabajo.
  8. Proteger a los alumnos en todos los momentos y circunstancias que estén bajo la responsabilidad encomendada.

2.6.- COMPROMISO EVANGELIZADOR

Presentamos a Jesús como una persona real a la que se puede llegar a conocer, amar y seguir. Es el fundamento de nuestra misión y el marco de referencia de nuestro proyecto educativo. Fieles al espíritu marista, nuestros centros educativos son lugares con vocación de acogida, servicio e invitación evangelizadora, especialmente a los más necesitados y excluidos. Tenemos como referentes a María y Marcelino. (Cfr. MEM nº 71)

  1. Comprometerme a conocer y asumir los valores maristas y transmitirlos a los estudiantes.
  2. Participar y apoyar los procesos de pastoral promovidos por la institución, brindando colaboración, sugerencias u otros aportes.
  3. Motivar la participación de los estudiantes y compañeros en los grupos juveniles, jornadas de educación para la vida, convivencias, retiros y demás espacios y momentos pastorales.
  4. Asistir con entusiasmo a los cursos o jornadas de formación organizadas por AME, los equipos pastorales o la institución.
  5. Conocer y asumir la Filosofía Marista y ser consecuente en la actividad profesional.
  6. Conocer y apoyar los planes estratégicos de cada una de las pastorales nacionales.

2.7.- LA SOLIDARIDAD, EL ESTILO DE SER MARISTA

Educamos en la solidaridad acogiendo a jóvenes de diferentes contextos sociales y religiosos, así como a alumnos desfavorecidos y marginados. Promovemos el diálogo y la tolerancia para ayudar a los alumnos a vivir de manera positiva esa diversidad. (Cfr. MEM nº 152).

Para favorecer la solidaridad nos comprometemos a:

  1. Invitar explícitamente a hacer de la solidaridad una vivencia cotidiana y no solamente acciones esporádicas. Maristas solidarios, un compromiso diario.
  2. Optar por el modelo de solidaridad transformadora como el mejor camino de cambio social; también existe la solidaridad sin dinero.
  3. Conocer, defender y promover los Derechos Humanos, en especial, los derechos de los niños, niñas y adolescentes y ayudarles a empoderarse de ellos.
  4. Respetar la dignidad humana y garantizar el debido proceso cuando sea requerido.
  5. Adoptar mecanismos de protección de los niños, niñas y adolescentes contra la vulneración de sus derechos.
  6. Alertar a los directivos de la Institución o las entidades del Estado competentes, frente a cualquier tipo de riesgo o vulneración de derechos.
  7. Conocer y cumplir la Declaración de los DD. HH., la Convención de los Derechos del Niño y las Leyes de protección de la Infancia y Adolescencia en Ecuador.

2.8.- USO EVANGÉLICO DE LOS BIENES

En nuestra misión de evangelizar a los niños y jóvenes, de preferencia a los pobres, la administración de los bienes tiene estrecha relación con la vida de pobreza evangélica. Y la pobreza la viven y testimonian las personas y las instituciones. (Cfr. Uso EB, pág. 6).

En la vivencia y utilización de los bienes institucionales nos comprometemos a:

  1. Realizar una adecuada y responsable administración de los bienes y recursos que están bajo nuestra responsabilidad en el ejercicio de la misión institucional.
  2. Encontrar equilibrio en el uso de los bienes y recursos, evitando el despilfarro o gastos innecesarios y buscando maneras de ponerlos al servicio de los más necesitados.
  3. Generar modelos alternativos al consumismo y acumulación de riquezas que den a las personas el lugar central en el proceso de construcción de una sociedad más justa y equitativa.
  4. Evitar solicitar dinero, regalos u otros bienes en beneficio propio o de terceros.
  5. Garantizar la transparencia, implementando veedurías, auditorías y estrategias de prevención.
  6. Garantizar, por parte de los responsables, que los recursos se inviertan en la solución de necesidades que implica la misión educativa, social y pastoral de la Institución.

2.9.- CUIDADO DE NUESTRA CASA COMÚN – ECOLOGÍA INTEGRAL

Nuestra hermana tierra gime y sufre, malherida por la humanidad. El ser humano corre el riesgo de ser víctima de la degradación de la tierra. La mejora del mundo comporta cambios profundos en nuestros estilos de vida. (Cfr. Laudato SI).

Por eso nos comprometemos a:

  1. Promover un equilibrio ambiental en la naturaleza, el cuidado de la ecología, el reciclaje de los materiales de desecho en la institución, en la familia y en el barrio.
  2. Motivar el cuidado de la naturaleza en la institución.
  3. Promover y participar en campañas de aseo y hábitos de limpieza en el aula, en la institución y en el entorno.
  4. Contribuir, con pequeños o grandes detalles, a restablecer el medio ambiente.
  5. Pasar del desperdicio, al compartir; del consumismo, a la vida sencilla; de la acumulación de bienes, a la generosidad.
  6. Proteger nuestra “casa común” en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral.
  7. Frenar los trágicos efectos de la degradación ambiental en la vida de los más pobres.
  8. Erradicar la creencia de que los seres humanos somos los dueños y dominadores de la tierra y que la podemos explotar indiscriminadamente.
  9. Cambiar los hábitos de consumo para favorecer que el planeta sea sostenible.
  10. Respetar la vida humana y la vida de todo ser vivo, sin excepción alguna.
  11. Dar a conocer las consecuencias de la contaminación de la atmósfera y el progresivo cambio climático, la escasez de agua y la gradual pérdida de la biodiversidad.

3. RESPONSABILIDAD PROFESIONAL

(Párrafo introductorio y motivacional)

 

  1. Evitar generar riesgos significativos para la AGRUPACIÓN MARISTA y para las personas vinculadas a ella en el incumplimiento del presente código.
  2. Reportar las situaciones ilegales o no éticas que se conozcan, dentro de los diferentes niveles institucionales.
  3. Cooperar con la investigación en la vulneración de derechos, siguiendo el debido proceso, señalado en las rutas y protocolos que establecen los códigos y los acuerdos ministeriales.
  4. Seguir y apoyar los debidos procesos y protocolos establecidos por las Leyes, Ministerio de Educación, AME y la Institución.

 

Comisión de Solidaridad

QUÉ ES ÉTICA

ÉTICA

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POLÍTICAS PROVINCIALES DE PROTECCIÓN N.N.A.

 

 

PROVINCIA MARISTA NORANDINA

POLÍTICAS PROVINCIALES DE PROTECCIÓN N.N.A.

VELAMOS POR LA SEGURIDAD DE LOS MENORES

La Provincia Marista Norandina fue creada en el año 2003 y está conformada por las obras Maristas de Venezuela, Ecuador y Colombia.

La Agrupación Marista Ecuatoriana fue creada por los Hermanos Maristas del Ecuador y reconocida

por la Función Ejecutiva del Gobierno Ecuatoriano el 16 de enero de 1959, R.O. 717.

INTRODUCCIÓN.

Las Políticas de Protección de menores de la Provincia Marista Norandina, presente en Ecuador, Colombia y Venezuela, es un compromiso de todos y recogen los llamados de la sociedad, la Iglesia y nuestro Instituto.

La Provincia Marista Norandina ha establecido como una de sus prioridades, la defensa de los derechos de los niños y jóvenes en todas las obras.

Nos comprometemos, por lo tanto, a promover ambientes seguros, en los que los niños encomendados a nuestro cuidado puedan crecer acogidos, respetados y valorados.

El cuidado y protección del menor es responsabilidad de todo el personal, contratado, religioso y voluntario de las instituciones Maristas.

POLÍTICAS DE PROTECCIÓN

La Provincia Marista Norandina se compromete en la defensa, garantía y protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes contra todas las formas de abuso y violencia.

Las políticas de protección se deberán asumir y vivir en todas las escuelas y colegios maristas, centros comunitarios y casas de formación, así como en las comunidades de hermanos, fundaciones, las organizaciones o actividades: fraternidades maristas, grupos de laicos, movimientos infantiles o juveniles, catequesis, clubes, equipos deportivos, trabajos comunitarios, actividades culturales etc.

Las medidas para proteger a los menores bajo nuestro cuidado se describen en el conjunto de las políticas provincial de protección:

  1. Disponer de una estructura provincial, nacional e institucional de protección del menor.
  2. Tener actualizado el Código de Ética sobre el comportamiento hacia los niños.
  3. Establecer un protocolo escrito frente a las denuncias o sospechas de violencia contra los NNA.
  4. Promover y sensibilizar a todo el personal, contratado o voluntario, sobre los derechos del menor.
  5. Facilitar capacitación, asesoramiento y apoyo a quienes forman parte de las instituciones maristas sobre las políticas provinciales de protección.
  6. Evaluar las políticas provinciales de protección.

 

 

ODS

DESARROLLO SOSTENIBLE