50 AÑOS DE VIDA MARISTA

LA VOCACIÓN QUE ASUMO DESDE EL CORAZÓN DE DIOS, PADRE BUENO

Desde la experiencia de tu amor fiel e incondicional para conmigo, siguiendo las huellas de tu Hijo Jesús, que acampó entre nosotros, para que todos tengamos Vida y vida en abundancia, acompañado de María, la buena Madre, con pleno agradecimiento, me comprometo a dejarme llevar por tu Espíritu y hago la entrega total de mi ser de “hermano” para hacer en todo tu voluntad, convirtiéndome en signo perenne de tu Ternura, con especial predilección entre los niños y jóvenes más carentes y necesitados de amor.

Me pongo en tus manos, si así es tu voluntad y gracia, para vivir mi vocación entre los más necesitados, de suerte que pueda, con ellos y desde ellos, vivir, soñar y hacer patente la presencia de tu Reino.

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